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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Refutación al "sedevacantismo y sus exageraciones"

Por Silvio Capiscoconi. 

El triunfo final, ¡será para la Iglesia de Cristo!


 
Estimados hermanos, el verdadero grupo de la Resistencia cristiana (o sea, católica, pues no olvidemos que sólo los católicos son verdaderos cristianos) de aquí de Uruguay, que se lo puede ver a través de Alerta Irreligión y del gran Foro V Suis, un gran foro católico, hemos estado difundiendo la verdad en contra de todas y cada una de las MENTIRAS del mundo moderno, pero no sólo de los ateos, judíos, musulmanes, protestantes, herejes, cismáticos y paganos, sino también de los herejes modernistas, pero incluso, no sólo de ellos, sino también de los grupos de fariseos pseudo-cristianos de organizaciones como la FSSPX y similares, es decir, los lefebvristas y hasta incluso los pseudo-sedevacantistas que niegan el dogma "fuera de la Iglesia no hay salvación", al defender "bautismos" falsos (que no son de agua) y la llamada "ignorancia invencible".
Por eso es que es necesario, que en este blog de noticias, vehemente por la defensa de la Religión, de la Tradición, de la Moral cristiana y de la Familia católica, se desenmascare a todos los farsantes que alegan defender la religión católica verdadera, pero en realidad son herejes y cismáticos, que en el fondo desprecian la sana Doctrina, la rectitud y la moral. Entre los pseudo-católicos, tenemos cuatro grandes grupos: 
  1. Los modernistas: estos constituyen la amplia mayoría de los que se dicen "católicos", pero NO lo son en lo más mínimo, ya que ellos desprecian a Dios, a la Biblia y a la Iglesia católica, así como a la Santísima Virgen y a los santos y mártires de la fe; las palabras de Jesucristo y de los mártires, santos y doctores, son demasiado "fuertes" para esas personas, que se dejan llevar por sentimentalismos y bajos instintos....Ellos son los que integran la gran secta del Vaticano II, y por eso reconocen que los Pseudo-Papas Roncalli, Montini, Luciani, Wojtyla, Ratzinger y Bergoglio (todos unos pérfidos judíos) son "Papas", cuando obviamente no lo son, ya que Roncalli alias "Juan XXIII" fundó esa terrible secta, la cual tiene su nueva "misa" (un servicio protestante) y su nuevo "rito" de "ordenación" de sacerdotes. Obviamente esta secta es una religión New Age, que no cree en el dogma "fuera de la Iglesia no hay salvación" (de aquí en más FINHS), y diciendo que todas las religiones son buenas; de hecho esta secta llama a los protestantes y cismáticos orientales como "hermanos separados" y a los judíos como "hermanos mayores". Finalmente, esta secta es tremendamente inmoral y blasfema, ya que sus rituales son toda una burla a Dios y a todo lo que es puro y santo. 
  2. Los modernistas "conservadores": estos son los de la secta del Opus Dei (más bien, Opus Judei), quienes interpretan el "Concilio" Vaticano II a través de una supuesta "hermenéutica de la continuidad" y así alegan que la nueva "misa" es válida y los ritos de ordenación también; pero igualmente como los demás modernistas ellos no creen en el dogma FINHS. Se hacen los tales "conservadores", pero son unos farsantes. 
  3. Los lefebvristas o "línea media": estos son una secta muy chistosa en verdad, ya que por un lado dicen que los Pseudo-Papas de la secta del Vaticano II son "Papas válidos", pero por otro lado, dicen que no hay que obedecerles...o sea que ¡son cismáticos! Este grupo está integrado por diversas organizaciones "conservadoras" o "tradicionalistas" (les encanta llenarse la boca con la palabra "tradición"; "tradición" para aquí, "tradición" para allá...), siendo la más famosa la FSSPX, fundada por Marcelo Lefebvre (¿o debería decir LaFiebre?...), y se caracteriza por seguir la misa verdadera del rito tridentino, y seguir con la correcta y válida ordenación de los sacerdotes, pero sin embargo, ellos, al igual que las dos sectas anteriores, también niegan el dogma FINHS...Son parte de la falsa oposición, a la que se refieren los Protocolos de los Sabios de Sión, ya que dicen oponerse al Sistema, pero en realidad están con ellos, ya que no se dignan en declarar la sede vacante y además no reconocen la totalidad del dogma FINHS...Ahora ojo, si uno les pregunta a uno de ellos: ¿usted cree en el dogma FINHS?, ellos contestarán que sí, pero si uno les pregunta con más especificidad, ¿y usted cree que alguien puede salvarse por ignorancia invencible?, ¡ellos contestarán que sí, negando al dogma FINHS! O sea, que NO son católicos, NO les crean, NO les sigan, NO los apoyen, NO los financien, son falsos profetas...Una subdivisión de esa secta son los de la FSSPX de "línea dura", seguidores de Monseñor Richard Williamson (quien dice muchas verdades, claro está y en eso sí lo apoyamos, como por ejemplo, lo de negar la farsa del "holocausto" judío), pero que igual tampoco se digna a declarar la sede vacante. 
  4. Los sedevacantistas negadores del FINHS: esta secta, en realidad, está constituida por un montón de grupúsculos de personas que sí por lo menos se dignan a reconocer que la Santa Sede está vacante desde la muerte de Pío XII (algunos con la variante de la tesis Siri, lo que es respetable, y yo creo que pudo ser cierta), pero que lamentablemente no reconocen la totalidad del dogma FINHS, ya que creen en falsos "bautismos" de deseo y sangre, además de la "ignorancia invencible"; o sea, que igual a que la FSSPX, ellos defienden el dogma nominalmente, pero NO en la práctica, por lo cual son también herejes, tan herejes, como los propios modernistas, ya que en todas estas sectas (más allá de los rituales, donde ciertamente los peores, son los del primer grupo) se niega y reniega el dogma FINHS.
¿Quiénes son entonces los verdaderos católicos? Somos todos aquellos fieles que simplemente seguimos la Palabra de Dios, la Santa Biblia y el Magisterio infalible de la Santa Madre Iglesia, la fe de los Apóstoles, la fe de los Padres y Doctores de la Iglesia, la Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana de siempre, fuera de la cual creemos firmemente y sin excepciones, que no hay salvación; y por eso nosotros, los verdaderos creyentes, negamos los falsos "bautismos" de sangre y de deseo, así como la "ignorancia invencible", aceptando la integridad (de ahí que seamos los verdaderos integristas) del dogma FINHS. 
Refutaré a continuación entonces, un artículo del grupo 3, que se titula "El sedevacantismo y sus exageraciones" del Padre Juan Antonio Iglesias Oliva: 

Una de las tendencias dentro del catolicismo tradicionalista es, como todo el mundo sabe, el sedevacantismo. Aunque no es ni con mucho la más amplia, sí le son características una serie de afirmaciones, algunas de ellas netamente erróneas, que pueden hacer vacilar e incluso caer en el error a los incautos que se aproximan, sin mayores prevenciones, a sus escritos. Es por ello por lo que hace tiempo que veo la necesidad de exponer de forma clara y compendiosa sus errores, a fin de evitar que los fieles católicos, incluso aquellos que no son sedevacantistas, acepten por ignorancia unos postulados que, si bien en algunos casos no serían en sí erróneos si se entendieran como opiniones teológicas particulares, cuando se pretenden presentar como la única verdad católica caen de lleno en el campo de lo inaceptable. Mi intención no es tratar en profundidad el problema del sedevacantismo en sí, mucho se ha escrito al respecto y rehúso entrar en una discusión bizantina que al final resulta totalmente estéril, sino aquellas afirmaciones que le suelen ser propias y que como católicos no podemos aceptar. Procuraré ir desgranándolas paulatinamente.
Es cierto que el sedevacantismo no es lo más "amplio",  y además no todos los sedevacantistas son católicos, sino sólo algunos, una minoría de personas que seguimos la fe católica de siempre, el Pequeño Rebaño de la Resistencia católica, el pequeño rebaño de Cristo, que estamos viviendo estos últimos tiempos...
1. Juan XXIII era masón y hereje.
Sabido es que los sedevacantistas afirman que, o bien debido a una herejía personal previa o bien a haber caído en ella tras su elección, Juan Bautista Montini, llamado Pablo VI, no era verdadero Papa, como tampoco lo fueron ninguno de sus sucesores, razón por cual la Sede Apostólica estaría vacante desde aquel entonces. Algunos hacen remontar la vacante de la Sede hasta la muerte de Pío XII debido a que, según ellos, Juan XXIII era hereje modernista y masón. Ninguna prueba fehaciente se ha presentado a este último respecto más allá de muy vagos comentarios, interesadas suposiciones y poco creíbles habladurías. Por el contrario, tanto las Constituciones del Primer Sínodo Romano, promulgadas por el Papa Roncalli a mediados del año 1960, como los veinte esquemas que elaboró la Comisión Preparatoria del Vaticano II y que fueron presentados en el aula conciliar y sistemáticamente rechazados debido a la presión de los modernistas[1], así como el Magisterio continuo de este Papa, prueban bien a las claras lo erróneo de esas descalificaciones y la ortodoxia substancial de Juan XXIII. Carecía, es verdad, de la altura teológica de Pío XII y no se le puede negar un cierto resabio de liberalismo más práctico que teórico, junto a lo cual son de lamentar en él algunas amistades modernistas nada recomendables.
Con todo, habida cuenta de su pública y clara ortodoxia, ninguna de esas cosas bastan a hacer de Juan XXIII el monstruo de herejía que algunos pretenden. Me adscribo aquí al antiguo aforismo del Derecho romano: Quod non est in actis, non est in mundo, es decir, lo que no está en las actas, no existe en el mundo, o lo que es lo mismo, que las cosas hay que probarlas de manera fehaciente, no bastando en absoluto en estos asuntos ni aun la certeza moral y subjetiva, cuánto menos la duda infundada y la superchería. El día en que se presenten pruebas irrefutables de su supuesta adscripción a la masonería y escritos en los que con toda claridad defienda los postulados liberales, ese día les daré la razón. Mientras tanto lo retengo como el último Papa realmente católico aun con todos los peros que se le puedan poner, que habiendo sido él quien convocara el Vaticano II no son pocos.

Jajajajaa...Realmente es chistoso el cinismo de estos personajes; que Juan XXIII fue un hereje contumaz es un HECHO, él fue un masón y un judío que despreciaba a la Iglesia de Cristo y por eso fue que convocó a un "Concilio" falso: para intentar destruir a nuestra Santa Iglesia.  Todavía, el farsante se burla diciendo que "no hay pruebas fehacientes", que son "puras habladurías", pero se le nota su farsa cuando dice que "Juan XXIII carecía de la altura teológica de Pío XII...y no se le puede negar un cierto resabio de liberalismo más práctico que teórico", o sea, él está comparando al más leve de los Antipapas modernistas con el más blando de los Papas católicos, ya que Pío XII fue el último Papa válido, pero de hecho fue uno de los Papas más blandos de la historia, en cuanto la defensa de la ortodoxia católica y por eso fue que lo sucedió Roncalli. 
Pero las pruebas de que Roncalli fue hereje (o sea, un no-católico) es que sus herejías fueron pertinaces, públicas y escandalosas, porque fue un hombre revolucionario, un masón sí señor, que los mismos masones apoyaron su "pontificado" y no por nada la prensa judaica lo llamó el "Papa bueno", como queriendo decir que los verdaderos Papas fueron "malos"...¡Y sí, "malos" para ellos los masones, liberales y modernistas! Roncalli ya antes de ser elegido como "Papa" fue un hereje que dijo que los cismáticos orientales no eran enemigos sino "hermanos" y por eso él fue perseguido por el Santo Oficio (Santa Inquisición Romana y Universal); y además, pueden leerse pruebas más contundentes de las tremendas herejías de Juan XXIII, en este pequeño escrito de los Dimonds.
Ahora vamos al asunto del impresionante cambio de liturgia: 
No se pueden aceptar las reformas litúrgicas de Pío XII y Juan XXIII.
Entre 1951, con la publicación de la Vigilia Pascual restaurada[2], y 1962, con la nueva Edición Típica del Pontifical Romano, la Santa Sede, a impulsos de los Papas, emprendió una serie de reformas litúrgicas parciales que los sedevacantistas rechazan por lo general. Algunos llegan al extremo de rechazar como modernista el Misal de 1962 cual si no hubiera diferencia alguna entre éste y el de 1970. Mi tesis, y la de la mayor parte de los católicos tradicionalistas, es que a pesar de esas reformas el Rito Romano sigue siendo substancialmente el mismo y, por tanto, es perfectamente legítimo utilizar en el culto los libros litúrgicos en uso justo antes del comienzo del Vaticano II. A continuación expongo someramente el contenido de estas reformas preconciliares.
1955:
Nuevo Ordo de la Semana Santa. Recoge la Vigilia Pascual restaurada en 1951 y aplica los mismos principios utilizados en ella a toda la Semana Santa. Así, en el Domingo de Ramos se simplifica la bendición de los ramos, dejando una sola oración donde antes había una antigua Missa sicca. De Lunes Santo a Jueves Santo no hay cambios dignos de mención, salvo la facultad concedida para que el Lavatorio de los pies se pueda efectuar al interior de la Misa, después de la Homilía. Por lo que respecta al Viernes Santo, aparte de la adición de una Oración al comienzo de la función vespertina y otras tres al final, el único cambio digno de señalar es la abolición de la Misa de presantificados en la última parte del Rito, dejando únicamente un rito de la Comunión. En la Vigilia Pascual se reforma el Lucernario aunque conservando los elementos tradicionales, se disminuye el número de Lecciones de doce a cuatro, se divide en dos partes la Letanía de los Santos y se añade una Renovación de las Promesas bautismales por parte de los fieles. La reforma de la Semana Santa hecha por Pío XII, sin perdernos en pequeños detalles, consiste substancialmente en eso, siendo muchos más los elementos que permanecieron intactos que los que fueron retocados.
Simplificación de las Rúbricas del Breviario y del Misal.
Se elimina el Rito semidoble, rebajando las fiestas que lo tenían a la categoría de Simple, y las que eran Simples a Conmemoración, sin Lección en Maitines. Se eliminan la mayor parte de las Octavas, dejando únicamente las que tenían Misa propia para cada día, es decir, Navidad, Pascua y Pentecostés. También se eliminan algunas Vigilias, las Oraciones del Tiempo, y se limita a tres el número de oraciones, contando las del día y las Conmemoraciones. En el Breviario se simplifica un tanto el Ordinario, eliminando de cada Hora algunos elementos devocionales, como el Pater y Ave al comienzo de cada una de ellas -en Maitines y Prima se añadía también un Credo-, o la Oración Sacrosanctae al final de Completas. Se eliminan las I Vísperas de todas las fiestas salvo los Dobles de I y II clase, y asimismo las Preces dominicales y feriales, dejando únicamente las de Laudes y Vísperas de las Ferias IV y VI de los tiempos penitenciales, desapareciendo también los Sufragios de los Santos y la Conmemoración de la Cruz en Pascua. Aparte de otros pormenores rubricales, fue en esto en lo que consistió fundamentalmente la Simplificación de Rúbricas de 1955.
1960: Nuevo Código de Rúbricas.
Deposición de la Tiara. Observe la cara del card. OctTaviani ante este hecho insólito de G. Mintini (Pablo VI)
La disposición de las Rúbricas Generales del Breviario y del Misal era, a partir de 1955, harto complicada. En efecto, a las Rúbricas Generales promulgadas por León XIII en 1900 había que añadir las Additiones et Variationes publicadas por San Pío X y la Simplificación de Rúbricas hecha por Pío XII, pero no se había permitido publicar ni Breviarios ni Misales acomodados a esta última, habida cuenta de su carácter provisional. Por ello Juan XXIII mandó elaborar y promulgó un nuevo Código de Rúbricas para ambos libros, que fundamentalmente asume y amplía la Simplificación de Pío XII. Así, simplifica la gradación de las fiestas de modo que a partir de ahora los Dobles de I clase serán fiestas de I clase, los Dobles de II clase, fiestas de II clase, los Dobles mayores, menores y Semidobles serán fiestas de III clase, y quedarán como Conmemoraciones los Simples así como las que ya anteriormente eran también Conmemoraciones. El cambio que mayor atención merece es la nueva disposición de los Maitines. Se deseaba, como ya anteriormente había admitido San Pío X, aligerar un tanto la oración cotidiana sin desfigurar el Oficio. A este efecto se tomó para Maitines el esquema tradicional del Rito simple, es decir, un sólo Nocturno de 9 salmos -doce en el Breviario de San PíoV- y tres Lecciones, siendo hagiográfica la tercera, y se aplicó a todas las fiestas de III clase, que eran la inmensa mayoría. Lo mismo se hizo, quizás con no muy buen criterio, en los Domingos, eliminando por desgracia más Lecciones de lo que hubiera sido de desear. Aparte de otros numerosos detalles y teniendo presente la Simplificación de Rúbricas de 1955 en que se basa, el nuevo Código de Rúbricas de 1960 no contiene muchas más cosas dignas de especial mención.
1961-1962: Nueva Edición Típica del Pontificale Romanum.
Así como el I Libro del Pontifical quedó intacto, el II y el III merecen atención. En el II se contiene todo lo relacionado con la Consagración de iglesias y altares, Bendiciones etc. La simplificación del Ordo para la Dedicación o Consagración de iglesias era una auténtica necesidad, pues se trataba de un rito desmesuradamente largo y prolijo, motivo por el cual muchas iglesias no están consagradas sino simplemente bendecidas, porque los Obispos procuraban evitar esta larguísima ceremonia. El nuevo Libro II está totalmente rehecho tomando como base, sí, los ritos tradicionales, pero introduciendo una gran cantidad de cambios. No se puede hablar de ritos nuevos por cuanto encontramos el esquema, oraciones y cantos de los tradicionales, pero sí de una profunda transformación. Algunos de los cambios introducidos son difícilmente justificables ni aun con la excusa de la simplificación. En cuanto al Libro III, si por un lado no refleja cambio alguno en los ritos que recoge, sí parece manifestar una Teología insuficiente en los que elimina, como la desaparición del rito para la Coronación de Reyes y Reinas. Aunque tal vez en aquella época este rito fuera escasamente utilizado, no puedo estar de acuerdo con que se sacara del Pontifical porque es precisamente él quien da cuenta de la visión política de la Iglesia y de la confesionalidad católica de los Estados al coronar a los Reyes y Reinas. Este es el único propio y verdadero error que me parece encontrar en esta nueva edición del Pontifical, por el sabor a liberalismo y las trágicas consecuencias que conlleva. Por lo demás, el contenido del libro es incuestionablemente ortodoxo.
Estas son, expuestas de manera sumaria, las reformas que se introdujeron en la Liturgia con anterioridad al Vaticano II. No se puede poner en duda su ortodoxia y a este respecto basta comparar los libros en uso en 1962 con los aprobados por Pablo VI tras el Vaticano II para darse cuenta de qué es una reforma católica y qué una reforma heterodoxa. Más aún, es infinitamente mayor la distancia que media entre los libros de Pablo VI y los de 1962, que la que hay entre éstos y los de tiempos de San Pío X. No estamos en modo alguno ante un Rito nuevo, como lo es el de Pablo VI, sino ante el mismo Rito simplificado, pero que sigue siendo substancialmente el mismo. Baste como prueba el hecho de que los redactores tanto de la Simplificación de 1955 como del nuevo Código de Rúbricas de 1960 tuvieron como límite insuperable, marcado así por los Papas, que se pudieran seguir utilizando los libros litúrgicos hasta entonces en vigor. Y así es en verdad, pues con el Breviario de San Pío X en la mano se puede perfectamente rezar el Oficio Divino acomodado a las Rúbricas de 1960, lo mismo que se puede celebrar la Santa Misa absolutamente sin ningún problema utilizando los Misales anteriores a esa fecha. Si eso es posible es porque se trata substancialmente de los mismos libros aun a pesar de las reformas. Y queda tanto más de manifiesto por el hecho, por todos reconocido, de que es imposible celebrar la Misa tradicional teniendo sobre el altar el Misal de Pablo VI, y mucho menos rezar el Breviario tradicional usando la Liturgia de las Horas. Aquí nos encontramos propia y verdaderamente ante dos ritos radicalmente diversos.
 Como vemos lo que hace el autor es restarle importancia al gran cambio de liturgia que hizo el Vaticano II, es decir, cómo el Vaticano II quiso literalmente DESTRUIR la Santa Misa, establecida a PERPETUIDAD por el Papa San Pío V, y lo que más parece preocuparle (el "único verdadero error", según él) es el cambio de las coronaciones para reyes y reinas...¡Realmente es increíble lo farsante que es él! Y sí, sí se puede poner en duda la "ortodoxia" de toda esa basura, de ese servicio protestante, que no es católico; no es una simple "simplificación" sino que es un cambio completo. He aquí la explicación completa escrita por los hermanos Dimond, de por qué es falsa la "misa" del Vaticano II: 

La Revolución Litúrgica: Una Nueva Misa

(En este artículo comprehensivo explica porque la nueva misa – "la Misa" celebrara en casi del 100% de las iglesias de la secta del Vaticano II – no es válida.  Explica cómo es protestante (p. ej., como su características paralela con lo que los protestantes de siglo 16 le hicieron a la Misa católica), y cubre las oraciones y ceremonias que han sido eliminadas, también quien fue el responsable de la formación de esta "Misa" revolucionaria, etc.  Incluso contiene muchas fotografías impactantes.)



“Verdaderamente, si a uno de los demonios en ‘Cartas del Diablo a su Sobrino’ de C.S. Lewis se le hubiese confiado la ruina de la liturgia, él no lo podría haber hecho mejor”[1].

LA NUEVA MISA VS. LA MISA TRADICIONAL

La Misa latina tradicional, el acto de culto más sagrado del rito romano de la Iglesia católica, fue codificada por el Papa San Pío V en su bula Quo primum en 1570.

En su famosa bula Quo primum, el Papa San Pío V prohibió cambiar la Misa latina tradicional.

Papa San Pío V, Quo primum tempore, 14 de julio de 1570:
“Pues bien: a fin de que todos abracen y observen en todas partes lo que les ha sido transmitido por la sacrosanta Iglesia Romana, madre y maestra de las demás Iglesias, en adelante y por la perpetuidad de los tiempos futuros prohibimos que se cante o se recite otras fórmulas que aquellas conformes al Misal editado por Nos. (…) Así pues, que absolutamente a ninguno de los hombres le sea lícito quebrantar ni ir, por temeraria audacia, contra esta página de Nuestro permiso, estatuto, orden, mandato, precepto, concesión, indulto, declaración, voluntad, decreto y prohibición. Más si alguien se atreviere a atacar esto, sabrá que ha incurrido en la indignación de Dios omnipotente y de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo[2].

El 3 de abril de 1969, Pablo VI reemplazó la Misa latina tradicional en las Iglesias del Vaticano II con su propia creación, la Nueva Misa o Novus Ordo. Desde entonces, el mundo ha visto en las iglesias del Vaticano II que celebran la Nueva Misa o Novus Ordo:

El mundo ha visto Misas de payaso, en la que el “sacerdote” se viste como un payaso en son de absoluta burla de Dios.


El mundo ha visto a un sacerdote vestido como Drácula; en camiseta de futbol acompañado por animadoras; con un queso en la cabeza...

…conduciendo un Volkswagen por la nave lateral de la iglesia mientras el pueblo canta hosanna. Se han visto Misas disco…


…representaciones gimnásticas durante la Nueva Misa, Misas de globos; Misas carnavales;


… Misas nudistas, en que participan personas vestidas con poca ropa o desnudas. El mundo ha visto Misas de malabares, en que un malabarista hace representaciones durante la Nueva Misa.


El mundo ha visto sacerdotes celebrando la Nueva Misa con doritos chips;


…con bebidas gaseosas; sobre una caja de cartón; con galletas; con te chino acompañado con el culto de los antepasados; con una pelota de baloncesto que el sacerdote hace rebotar por todo el altar; con un sacerdote tocando un solo de guitarra. El mundo ha sido testigo de la Nueva Misa con un sacerdote casi desnudo bailando alrededor del altar o haciendo otras abominaciones sobre una cuerda floja…


El mundo ha visto nuevas Misas con sacerdotes vestido con trajes nativos paganos;


… con un menorah judío colocado en el altar;


… con una estatua de Buda sobre el altar; con monjas haciendo ofrendas a las diosas femeninas; con lectores y presentadores de las ofrendas disfrazados de satanistas vudú. El mundo ha visto la Nueva Misa en que el celebrante está vestido de esmoquin contando chistes. El mundo ha visto conciertos de rock en la Nueva Misa;


…guitarra y polca en las nuevas Misas;



…un títere en la Nueva Misa; una Nueva Misa donde la gente se reúne en torno al altar vestidos de diablos;


…una Nueva Misa donde la gente realiza danzas obscenas al ritmo de banda de batería. El mundo ha visto una Nueva Misa donde las monjas se visten como vírgenes paganas presentando ofrendas.



El mundo también ha visto Misas nuevas incorporando a todas las falsas religiones. Ha habido Misas nuevas budistas;


…nuevas Misas hindúes y musulmanas;



…nuevas Misas donde judíos y unitarios ofrecen velas a los dioses falsos. Hay iglesias donde toda la congregación dice la Misa con el sacerdote;


… donde a veces el sacerdote habla con la gente en vez de decir la Misa.

Lo que hemos descrito es apenas una pequeña muestra de las cosas que ocurren, en un grado u otro, en todas las diócesis del mundo donde se celebra la Nueva Misa. Nuestro Señor nos dice: “Por sus frutos los conoceréis” (Mat. 7, 16). Los frutos de la Nueva Misa son incalculablemente escandalosos, sacrílegos e idolátricos. Esto se debe a que la Nueva Misa, incluso en su forma más pura, es una Misa falsa e inválida y una abominación.

(Un político estadounidense pro-aborto -John Kerry- recibe la “comunión” en la mano)

Incluso una organización que defiende la Nueva Misa se vio obligada a admitir lo siguiente acerca de la típica Nueva Misa – es decir, la Nueva Misa que se celebra normalmente en las iglesias (incluso sin considerar necesariamente las abominaciones y sacrilegios comunes que fueron mencionados): “La mayoría de las nuevas Misas a que hemos asistido (…) son fiestas animadas con aplausos, la música es atroz, los sermones son vacíos, y son irreverentes…”[3].


Cuando apareció la Nueva Misa en 1969, los cardenales Ottaviani, Bacci y algunos otros teólogos le escribieron a Pablo VI al respecto. Tenga en cuenta lo que ellos dicen acerca de lo que concierne a la versión latina de la Nueva Misa, la llamada “más pura” versión de la Nueva Misa. Su estudio es popularmente conocido como La Intervención Ottaviani. Ella afirma lo siguiente:

“El Novus Ordo [el nuevo orden de la Misa] representa, tanto en su conjunto como en sus detalles, una notable desviación de la teología católica de la Misa tal como fue formulada en la sesión 22 del Concilio de Trento”[4].

Ellos pudieron ver con claridad que la versión latina de la Nueva Misa era una desviación notable de la enseñanza del Concilio de Trento. De las doce oraciones del ofertorio de la Misa tradicional, sólo dos se conservan en la Nueva Misa. Las oraciones eliminadas del ofertorio son las mismas que eliminaron los herejes protestantes Martín Lutero y Thomas Cranmer. La Nueva Misa fue promulgada por Pablo VI con la ayuda de seis ministros protestantes.

Los seis ministros protestantes que ayudaron a diseñar la Nueva Misa fueron:
los doctores George, Jasper, Shepherd, Kunneth, Smith y Thurian.

Pablo VI llegó a admitir a su buen amigo Jean Guitton que su intención en cambiar la Misa era hacerla protestante.

Jean Guitton (un íntimo amigo de Pablo VI) escribió: La intención del Papa Pablo VI en relación a lo que comúnmente se llama [Nueva] Misa, fue reformar la liturgia católica de tal manera que casi debería coincidir con la liturgia protestante. Esto era con una intención ecuménica de Pablo VI de eliminar, o, al menos corregir, o, al menos mitigar, en la Misa, lo que era demasiado católico en el sentido tradicional y, repito, hacer que la Misa católica se acercase más a la misa calvinista”[5].

Pablo VI eliminó lo que era demasiado católico en la Misa con el fin de hacer de la Misa un servicio protestante.

Un estudio de las características y las oraciones de la Misa tradicional versus la Nueva Misa revela una masacre de la fe tradicional. La Misa tradicional contiene 1182 oraciones. Cerca de 760 de ellas fueron retiradas completamente de la Nueva Misa. Aproximadamente el 36% de lo que se mantuvo, los revisores alteraron más de la mitad antes de introducirlas en el nuevo Misal. Por lo tanto, solo el 17% de las oraciones de la Misa tradicional se mantuvieron intactas en la Nueva Misa. Lo que también llama la atención es el contenido de las modificaciones que se hicieron a las oraciones. Las oraciones tradicionales que describen los siguientes conceptos fueron específicamente abolidos con el nuevo Misal: la depravación del pecado; los lazos de la maldad; la grave ofensa del pecado; el camino a la perdición; el terror ante la furia del rostro de Dios; la indignación de Dios; los golpes de su ira; la carga del mal; las tentaciones; los malos pensamientos; los peligros para el alma; los enemigos del alma y del cuerpo. También se eliminaron las oraciones que describen: la hora de la muerte; la pérdida del cielo; la muerte eterna; el castigo eterno; las penas y el fuego del infierno. Se hizo especial énfasis en suprimir en la Nueva Misa las oraciones que describen el desapego del mundo; las oraciones por los difuntos; la verdadera fe y la existencia de la herejía; las referencias a la Iglesia militante, los méritos de los santos, los milagros y el infierno[6]. Se pueden ver los resultados de esta masacre en la fe tradicional de lo que caracteriza la Nueva Misa.


La Nueva Misa está llena de sacrilegios, profanaciones y las más ridículas abominaciones imaginables, ya que ella refleja una falsa religión que ha abandonado la fe católica tradicional.


La falsa religión que la Nueva Misa refleja es una de las razones de por qué ella está completamente vacía; es por eso que los frutos son completamente desoladores, estériles y casi indeciblemente malos. La religión que se practica en las iglesias donde se dice la Nueva Misa, simplemente es un sacrilegio completo y una celebración vacía del hombre.

Incluso Dietrich von Hildebrand, un partidario de la religión del Vaticano II, dijo acerca de la Nueva Misa:

“Verdaderamente, si a uno de los demonios en ‘Cartas del Diablo a su Sobrino’ de C.S. Lewis se le hubiese confiado la ruina de la liturgia, él no lo podría haber hecho mejor[7].


Con la excepción de una única genuflexión del celebrante después de la consagración, prácticamente todas las demostraciones de respeto por el Cuerpo y la Sangre de Cristo que caracterizaban la Misa tradicional o han sido suprimidas o hechas opcionales en la Nueva Misa.


Ya no es obligatorio que los vasos sagrados sean dorados o estén hechos con metales preciosos. Los vasos sagrados, que sólo las manos ungidas del sacerdote podían tocar, ahora son tomados por todos.


El sacerdote con frecuencia sacude las manos antes de distribuir las hostias[8]. La Instrucción General para la Nueva Misa también declara que los altares ya no tendrán que ser de piedra natural; que ya no es necesario que el altar de piedra contenga reliquias de mártires; que sólo se requiere un mantel sobre el altar; que no es necesario tener un crucifijo o incluso velas sobre el altar[9].

Ni siquiera uno de los requisitos obligatorios desarrollados por más de 2000 años se ha mantenido en la Nueva Misa para asegurar que el altar se ajuste con dignidad.


Cuando los protestantes en Inglaterra se separaron de la Iglesia católica en el siglo XVI, ellos cambiaron la Misa para reflejar sus creencias heréticas. Los altares fueron reemplazados por mesas. El latín fue sustituido por el inglés. Las imágenes e íconos fueron retirados de las iglesias. El Último Evangelio y el Confiteor fueron suprimidos. La “comunión” se distribuía en la mano. La misa se decía en voz alta y de frente a la congregación. La música tradicional fue descartada y reemplazada por música nueva. Tres cuartas partes del clero de Inglaterra se fueron con el nuevo servicio.

Esto también es lo que precisamente ocurrió en 1969, cuando Pablo VI promulgó la Nueva Misa, el Novus Ordo Missae. Las similitudes entre el Libro de Oraciones anglicano y la Nueva Misa son sorprendentes. Un experto señaló:

“La medida en que el Novus Ordo de la Misa se separa de la teología del Concilio de Trento se puede medir mejor mediante la comparación de las oraciones que el Consilium eliminó de la liturgia de aquellas eliminadas por el hereje Thomas Cranmer. La coincidencia no es apenas sorprendente: es horripilante. Ello no puede ser, de hecho, una coincidencia”[10].

Con el fin de enfatizar su creencia herética de que la Misa no es un sacrificio, sino solo una cena, los protestantes eliminaron el altar y pusieron en su lugar una mesa. En la Inglaterra protestante, por ejemplo, “el 23 de noviembre de 1550 el Concilio Secreto ordenó que fueran destruidos todos los altares en Inglaterra y reemplazados por mesas de comunión”[11].


Una iglesia del Vaticano II con una mesa tipo-protestante para su nueva “Misa” protestante

El jefe de los herejes protestantes declaró: “La forma de una mesa mudará de manera más simple las opiniones supersticiosas de la Misa papista hasta el correcto uso de la Cena del Señor. Porque el uso de un altar es para hacer sacrificios en él; el uso de una mesa sirve para que el hombre coma sobre ella”[12]. El mártir católico galés, Richard Gwyn, declaró en protesta contra este cambio: “En lugar de un altar hay una mesa miserable, en lugar de Cristo hay pan”[13].

Y San Roberto Belarmino señaló: “…cuando entramos en los templos de los herejes, donde no hay nada excepto una cátedra para la predicación y una mesa para hacer una cena, sentimos que estamos entrando en un salón profano y no en la casa de Dios”[14].


Así como los nuevos servicios de los protestantes revolucionarios, la Nueva Misa es celebrada sobre una mesa.


El Libro de Oraciones Anglicano de 1549 también se llamó “La Cena del Señor y la santa Comunión, comúnmente llamada Misa”[15]. Este título enfatiza la creencia protestante de que la Misa es apenas una comida, una cena y no un sacrificio. Cuando Pablo VI promulgó la Instrucción General para la Nueva Misa, ella se tituló exactamente de la misma manera. Su título era: “La Cena del Señor o Misa”[16].


El Libro de Oraciones anglicano de 1549 eliminó de la Misa el salmo Júzgame o Dios, por su referencia al altar de Dios. Este salmo también fue suprimido en la Nueva Misa.

El Libro de Oraciones anglicano de 1549 eliminó de la Misa la oración que comienza con Borra nuestros pecados, porque ella evoca el sacrificio.

La oración que comienza Te rogamos, oh Señor, se refiere a las reliquias en el altar de piedra. Esta oración ha sido suprimida en la Nueva Misa.

En el Libro de Oraciones anglicano de 1549, el Introito, el Kyrie, el Gloria, la Colecta, la Epístola, el Evangelio y el Credo, fueron todos conservados. Todas ellas han sido mantenidas en la Nueva Misa.

El equivalente a la Oración del Ofertorio: Acepta, Oh Padre santo… Oh Dios que creaste la humana naturaleza… Te ofrecemos, oh Señor… En espíritu humilde… Venid, santificador todopoderoso y Acepta, santísima Trinidad, fueron todas suprimidas en el Libro de Oraciones anglicano de 1549. Todas ellas han sido suprimidas en la Nueva Misa, a excepción de dos pasajes.

En el Libro de Oraciones anglicano de 1549, el diálogo Levantad vuestros corazones, el Prefacio y el Sanctus se conservaron todos. Ellos se han mantenido en la Nueva Misa.


El Canon romano fue abolido por el Libro de Oraciones Anglicano de 1549. Él ha sido conservado sólo como una opción en la Nueva Misa.


Archiherejes principales de la revolución protestante:
Thomas Cranmer (izquierda) y Martin Lutero (derecha)

Tanto Thomas Cranmer (el autor del Libro de Oraciones Anglicano) y Martín Lutero abolieron la oración Te ofrecemos, Señor – probablemente porque ella menciona la intercesión de Nuestra Señora y los Santos. Sólo se ha mantenido una versión modificada de esta oración en la Nueva Misa, sin la invocación de los santos. También hay que señalar que la oración del Ofertorio de la Nueva Misa que comienza con Bendito seas, Señor, Dios de toda la creación está tomada de una oración judía [sobre los alimentos] en la mesa[17].

De hecho, el Novus Ordo Missae también eliminó la oración tradicional del Viernes Santo por la conversión de los judíos. Esta oración ha sido reemplazada por una oración que no es por la conversión de los judíos, ¡sino por una en la cual se dice que ellos “crecen” en su fidelidad a su Alianza! Por lo tanto, esta es una expresión de apostasía en la oración de Viernes Santo de la Nueva Misa. Es una promoción del judaísmo y la herejía de que la Antigua Alianza sigue siendo válida.

Las dos diferentes oraciones de Viernes Santo por los judíos de dos religiones diferentes

En Viernes Santo, la religión del Novus Ordo reza: “Por el pueblo judío, el primero en escuchar la palabra de Dios, para que puedan continuar creciendo en el amor de su nombre y la felicidad a su alianza”.


Pero la Iglesia católica reza el Viernes Santo: “Por los pérfidos judíos; que Nuestro Señor y Dios pueda levantar el velo de sus corazones, para que puedan reconocer a Jesucristo Nuestro Señor”.

En el Libro de Oraciones Anglicano de 1549, el equivalente de la oración que comienza Pueda la Mezcla y Consagración del Cuerpo y Sangre fue abolida. Es muy interesante que sólo una versión modificada de esta oración haya sido mantenida en la Nueva Misa con la importante palabra “consagración” eliminada.

En el Libro de Oraciones Anglicano de 1549 se abandonó la disciplina del rito romano en la distribución de la Comunión bajo una sola especie y se dio la comunión en ambas especies. En la Nueva Misa la Comunión bajo las dos especies se distribuye en varios lugares del mundo.


La versión del Libro de Oraciones Anglicano de 1549 instruye que la Comunión debe ser dada en la mano para significar que el pan es pan ordinario y que el sacerdote no difiere esencialmente del laico[18].


La Nueva Misa implementa la Comunión en la mano en casi todos los lugares del mundo, e incluso va más lejos que Cranmer al permitir que los comulgantes reciban de pie la Comunión de manos de un ministro laico.


Las oraciones de la Misa tradicional que empiezan con Lo que hemos recibido, Señor, con la boca y Tu Cuerpo, Señor, que he tomado, y tu Sangre, que he bebido, hacen una referencia explícita de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Ambas han sido suprimidas en la Nueva Misa.

La oración que comienza Séate agradable, oh Trinidad Santa, el obsequio de tu servidor, fue la oración menos aceptada después de la Comunión por los protestantes, porque hace referencia al sacrificio propiciatorio. Martín Lutero y Cranmer en su Libro de Oraciones Anglicano, la suprimieron. Siguiendo su ejemplo, ella fue suprimida en la Nueva Misa.

Ahora el Último Evangelio. Si el Último Evangelio que cierra la Misa tradicional hubiese sido incluido en la Misa Nueva, entonces la Misa Nueva habría chocado con la forma de los servicios protestantes, que concluyen con una bendición. Por lo tanto, no se incluyó en la Misa Nueva.

Las oraciones después de la Misa tradicional, la oración Leonina, incluido el Ave María; la Salve; Oh Dios refugio nuestro; la oración a San Miguel; y el recurso al Sagrado Corazón, forman, en la práctica, una parte importante de la liturgia. No era posible imaginar cinco oraciones menos incompatibles con el protestantismo. Todas ellas fueron suprimidas en la Nueva Misa.

Teniendo en cuenta todo esto, incluso Michael Davies está de acuerdo: “No cabe duda que el rito romano ha sido destruido[19].
 
Además del hecho de que la Nueva Misa es un servicio protestante, también está el hecho de que las iglesias del Novus Ordo tienen un sorprendente e innegable parecido con las logias masónicas. Vea las fotos, esta es una logia masónica:


Y esta es una iglesia del Novus Ordo:


Las dos son casi indistinguibles, el centro de ambas es el hombre, con la silla presidencial en el medio y un énfasis circular. Tal vez esto se debe a que el principal arquitecto de la Nueva Misa de Pablo VI fue el cardenal Annibale Bugnini, quien era masón.


Annibale Bugnini, masón y principal arquitecto de la Nueva Misa

El “cardinal” Annibale Bugnini fue el presidente del concilio que redactó la Nueva Misa de Pablo VI. Bugnini fue iniciado en la Logia Masónica el 23 de abril de 1963, según el registro masónico de 1970[20].

Además de todos estos problemas con la Nueva Misa, aparece uno aún mayor. El mayor problema de la Nueva Misa es que no es válida. Jesucristo no está presente en la Nueva Misa porque la Nueva Misa ha alterado las palabras mismas de la consagración.

LA PRUEBA DE QUE LA NUEVA MISA NO ES VÁLIDA: LAS PALABRAS DE LA CONSAGRACIÓN HAN SIDO CAMBIADAS

 
Se dice que un sacramento es válido cuando se realiza. El sacramento de la eucaristía es válido si el pan y el vino se convierten realmente en el cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesucristo. Para que un sacramento sea válido, deben estar presentes la materia, la forma, el ministro y la intención.

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, 1439: “Todos estos sacramentos se realizan por tres elementos: de las cosas, como materia; de las palabras, como forma, y de la persona del ministro que confiere el sacramento con intención de hacer lo que hace la Iglesia. Si uno de ellos falta, no se realiza el sacramento[21].

El problema con la validez de la Nueva Misa está en la forma, las palabras necesarias para realizar el sacramento de la eucaristía. La forma necesaria para realizar la eucaristía en el rito romano fue declarada por el Papa Eugenio IV en el Concilio de Florencia.

Papa  Eugenio IV, Concilio de Florencia, Cantate Domino, 1441: “…la Iglesia Romana, fundada en la autoridad y doctrina de los Apóstoles… En la consagración del cuerpo, usa de esta forma de palabras: ESTE ES MI CUERPO; y en la de la sangre: PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, DEL NUEVO Y ETERNO TESTAMENTO, MISTERIO DE FE, QUE POR VOSOTROS Y POR MUCHOS SERÁ DERRAMADA EN REMISIÓN DE LOS PECADOS[22].

En el decreto De Defectibus del Papa San Pío V, encontramos las mismas palabras repetidas:

Papa San Pío V, De Defectibus, capítulo 5, 1 parte:
“Las palabras para la consagración, que son la FORMA para este sacramento, son estas: ESTE ES MI CUERPO; y: PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, DEL NUEVO Y ETERNO TESTAMENTO, MISTERIO DE FE, QUE POR VOSOTROS Y POR MUCHOS SERÁ DERRAMADA EN REMISIÓN DE LOS PECADOS. Ahora bien, si uno fuera a quitar, o alterar lo que sea en la FORMA de la consagración del Cuerpo y la Sangre, y en que la alteración misma de las palabras de la [nueva] redacción dejaría de significar lo mismo, aquel no consagraría el sacramento[23].

Esta enseñanza aparece en la parte frontal de cada Misal del altar romano desde 1570 hasta 1962. Podemos ver las mismas palabras mencionadas por el Concilio de Florencia que son declaradas necesarias por el Papa San Pío V. Por ello, todas estas palabras de la consagración aparecen destacadas en el Misal del altar romano tradicional, y es la razón de por qué el Misal romano instruye al sacerdote que debe sostener el cáliz hasta que se hayan pronunciado todas estas palabras.

La enseñanza del Papa San Pío V afirma que si se cambian las palabras de la consagración de manera que el significado sea alterado, el sacerdote no realiza el sacramento. En la Nueva Misa, las palabras de la consagración han sido cambiadas drásticamente y el significado ha sido alterado.

En primer lugar, la versión en latín original de la Nueva Misa ha eliminado las palabras mysterium fidei – “el misterio de fe” – de la fórmula de la consagración. Esto provoca una grave duda, porque “mysterium fidei” es parte de la fórmula en el rito romano. Si bien que las palabras “mysterium fidei” no forman parte de las fórmulas de consagración del rito oriental, ellas han sido declaradas que son parte del rito romano. Ellas también se encuentran en algunos ritos orientales. El Papa Inocencio III y el Canon de la Misa también nos dicen que las palabras “mysterium fidei” fueron dadas por Jesucristo mismo.

Papa Inocencio III, Cum Marthae circa, 29 de noviembre de 1202, respuesta a una pregunta sobre la forma de la eucaristía y la inclusión del “mysterium fidei”: “Nos preguntas quién añadió en el canon de la misa a la forma de las palabras que expresó Cristo mismo cuando transustanció el pan y el vino en su cuerpo y sangre, lo que no se lee haber expresado ninguno de los evangelistas… En el canon de la misa, se halla interpuesta la expresión ‘mysterium fidei’ a las palabras mismasA la verdad, muchas son las cosas que vemos haber omitido los evangelistas tanto de las palabras como de los hechos del Señor, que se lee haber suplido luego los Apóstoles de palabra o haber expresado de hecho… Creemos, pues, que la forma de las palabras, tal como se encuentran en el canon, la recibieron de Cristo los apóstoles, y de éstos, sus sucesores”[24].

Las palabras “misterio de fe” en la consagración son una clara referencia a la presencia real de Cristo en la eucaristía. Estas palabras también fueron eliminadas por el herético Thomas Cranmer en su Libro de Oraciones Anglicano de 1549 porque ellas hacen clara referencia a la presencia de Cristo en la eucaristía[25]. Cuando las palabras son eliminadas de un rito, porque el significado que ellas expresan contradice la intención del significado del rito, se causa una duda. Más se podría decir sobre este asunto, pero ahora debemos pasar al demoledor golpe a la validez de la Nueva Misa.

En casi todas las traducciones vernáculas de la Nueva Misa en el mundo, las palabras de la consagración se leen como sigue:

FORMA DE LA CONSAGRACION DE LA NUEVA MISA

“PORQUE ÉSTE ES MI CUERPO. Porque éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y POR TODOS LOS HOMBRES PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS”.

Las palabras “por vosotros y por muchos para la remisión de los pecados”, han sido cambiadas por vosotros y por todos los hombres para la remisión de los pecados. La palabra “muchos” ha sido eliminada y reemplazada por la palabra “todos”. Este cambio enorme invalida a todas las Misas nuevas. En primer lugar, la palabra muchos fue utilizada por Jesucristo en la institución del sacramento de la eucaristía, como vemos en Mateo 26, 28: “ésta es mi sangre de la alianza, que será derramada por muchos para remisión de los pecados”. Las palabras usadas por Nuestro Señor, “por muchos para remisión de los pecados” representa la eficacia de la sangre que derramó Jesús. La sangre de Jesús es eficaz para la salvación de muchos, no de todos los hombres. En la explicación de esto, el Catecismo del Concilio de Trento se declara específicamente que ¡Nuestro Señor no quiso decir “todos” y por lo tanto, no lo dijo!

Catecismo del Concilio de Trento, Sobre la forma de la Eucaristía, p. 173:
“Respecto a las palabras que se añaden: Por vosotros y por muchos, las primeras están tomadas de San Lucas y las otras de San Mateo, pero que las juntó seguidamente la Santa Iglesia, instruida por el espíritu de Dios; y son muy propias para manifestar el fruto y las ventajas de la pasión. Porque, si atendemos a su valor, habrá que reconocer que el Salvador derramó su sangre por la salvación de todos; pero si nos fijamos en el fruto que de ella sacan los hombres, sin dificultad comprenderemos que su utilidad no se extiende a todos, sino únicamente a muchos. Luego, cuando dijo: por vosotros, dio a entender, o a los que estaban presentes, o a los escogidos del pueblo judío, cuáles eran sus discípulos, excepto Judas, con los cuales estaba hablando. Y cuando dijo: por muchos, quiso se entendieran los demás elegidos de entre los judíos o los gentiles. MUY SABIAMENTE, PUES, OBRÓ NO DICIENDO “POR TODOS”, puesto que entonces sólo hablaba de los frutos de su pasión, la cual sólo para los escogidos produce frutos de salvación”[26].

Como podemos ver, según el Catecismo del Concilio de Trento las palabras “por todos” no fueron especialmente usadas por Nuestro Señor porque ellas darían un significado falso.

San Alfonso de Ligorio, Tratado sobre la Santa Eucaristía:
“Las palabras por vosotros y por muchos son usadas para distinguir la virtud de la Sangre de Cristo de los frutos: pues la Sangre de Nuestro Salvador tiene valor suficiente para salvar a todos los hombres pero sus frutos sólo son aplicables a un cierto número y no a todos, y esto por su propia culpa…”[27]

El uso de “todos” cambia el sentido de la forma de la consagración. Nadie, ni siquiera un Papa, puede cambiar las palabras que Jesucristo específicamente instituyó para un sacramento de la Iglesia.

Papa Pío XII, Sacramentum Ordinis, # 1, 30 de noviembre de 1947:
“… ningún poder compete a la Iglesia sobre ‘la sustancia de los sacramentos’, es decir, sobre aquellas cosas que, conforma al testimonio de las fuentes de la revelación, Cristo Señor estatuyó debían ser observadas en el signo sacramental…”[28]

Puesto que “todos” no significa lo mismo que “muchos”, el sacramento no se realiza en la Nueva Misa.

Papa San Pío V, De Defectibus, capítulo 5, 1 parte:
“Las palabras para la consagración, que son la FORMA para este sacramento, son estas: ESTE ES MI CUERPO; y: PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, DEL NUEVO Y ETERNO TESTAMENTO, MISTERIO DE FE, QUE POR VOSOTROS Y POR MUCHOS SERÁ DERRAMADA EN REMISIÓN DE LOS PECADOS. Ahora bien, si alguien quitase, o alterase algo de la FORMA de la consagración del Cuerpo y la Sangre, y que la misma alteración de las palabras de la [nueva] redacción no significasen lo mismo, no se consagra el sacramento”[29].

OTRO ÁNGULO DE ESTA CUESTIÓN DEMUESTRA ABSOLUTAMENTE QUE LA NUEVA MISA ES INVÁLIDA

Hay otro ángulo de esta cuestión que debemos examinar ahora. En su famosa bula, Apostolicae curae de 1896, el Papa León XIII enseña:

Papa León XIII, Apostolicae curae, 13 de septiembre de 1896: “Y todos saben que los sacramentos de la nueva Ley, como signos que son sensibles y que producen la gracia invisible, deben lo mismo significar la gracia que producen, que producir la que significan”[30].

Si no significa la gracia que produce y el efecto de la gracia que significa, no es sacramento, punto. Por tanto, ¿cuál es la gracia que se produce por el sacramento de la sagrada eucaristía?

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Exultate Deo”, Sobre la Eucaristía, 1439: “Ya también, porque conviene para significar el efecto de este sacramento, que es la unión del pueblo cristiano con Cristo[31].

Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, p. III, q. 73, a. 3: “Ahora bien, ya hemos dicho 8 que la cosa significada [de la eucaristía] es la unidad del cuerpo místico sin la que no puede haber salvación, ya que fuera de la Iglesia no hay salvación”[32].

El Concilio de Florencia, Santo Tomás de Aquino y muchos otros teólogos enseñan que la gracia producida por la eucaristía es la unión de los fieles con Cristo. Santo Tomás llama esta gracia “la unidad del Cuerpo místico”. La gracia producida por la eucaristía (la unión de los fieles con Cristo o la unidad del Cuerpo místico), debe distinguirse cuidadosamente de la eucaristía misma: “el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Cristo”.

Ya que la unión de los fieles con Cristo es la gracia producida por el sacramento de la eucaristía – o lo que también se llama la realidad del sacramento o la gracia propia del sacramento de la eucaristía – esta gracia debe estar significada en la forma de la consagración para que sea válida, como enseña el Papa León XIII. Bien, entonces debemos ver la forma tradicional de la consagración y encontrar dónde está significada la gracia: la unión de los fieles con Cristo.

La forma tradicional de la consagración, según lo declarado por el Papa Eugenio IV en el Concilio de Florencia y el Papa San Pío V en De Defectibus, es la siguiente:

“PORQUE ÉSTE ES MI CUERPO. PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, DEL NUEVO Y ETERNO TESTAMENTO, MISTERIO DE FE, QUE POR VOSOTROS Y POR MUCHOS SERÁ DERRAMADA EN REMISIÓN DE LOS PECADOS”.

Note nuevamente: estamos buscando la parte de la forma que significa que la persona que recibe dignamente este sacramento se une o se une más fuertemente con Jesucristo y su Cuerpo Místico.

Las palabras, DEL NUEVO Y ETERNO TESTAMENTO”, ¿significan la unión de los fieles con Cristo o el Cuerpo Místico de Cristo? No. Esas palabras no significan el Cuerpo Místico de Cristo, sino más bien contrastan los sacrificios temporales y prefigurados de la antigua ley con el sacrificio eterno y propiciatorio de Jesucristo.

Las palabras, MISTERIO DE FE”, ¿significan la unión de los fieles con Cristo o el Cuerpo Místico de Cristo? No. Estas palabras significan la presencia real de Cristo en la eucaristía, como enseña Inocencio III, ellas no significan el Cuerpo Místico de Cristo.

Las palabras, SERÁ DERRAMADA”, ¿significan la unión de los fieles con Cristo o el Cuerpo Místico de Cristo? No. Esas palabras denotan el verdadero sacrificio.

Las únicas palabras que quedan en la forma de consagración son: QUE POR VOSOTROS Y POR MUCHOSEN REMISIÓN DE LOS PECADOS”.

La remisión de los pecados es necesaria para la incorporación al Cuerpo Místico, y la remisión de los pecados es un componente indispensable de la verdadera justificación por la cual uno se une fructíferamente a Jesucristo. Las palabras “por vosotros y por muchos” denotan los miembros del Cuerpo Místico que han recibido dicha remisión.

Las palabras POR VOSOTROS Y POR MUCHOSEN REMISIÓN DE LOS PECADOS son las palabras en la forma de la consagración que significan la unión de los fieles con Cristo o el Cuerpo Místico de Cristo, que es la gracia propia del sacramento de la eucaristía.

Ahora, si miramos la forma de consagración del Novus Ordo, ¿encontramos lo que significa el Cuerpo Místico/la unión de los fieles con Cristo (la gracia propia del sacramento de la eucaristía)? Esta es la forma de consagración en la Nueva Misa o Novus Ordo:
La forma de la Nueva Misa: “Porque éste es mi cuerpo. Porque éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos para el perdón de los pecados”.

¿Esta significada la unión del Cuerpo Místico de Jesucristo por las palabras “por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados”? No. ¿Son todos los hombres parte del Cuerpo Místico? No. ¿Son todos los hombres parte de los fieles unidos con Cristo? No. ¡Podemos ver claramente que la Nueva Misa o el Novus Ordo ciertamente no significan la unión del Cuerpo Místico (la gracia propia del sacramento de la eucaristía), y por lo tanto no es un sacramento válido!

No hay nada más que decir… ¡la Nueva Misa no es válida!

Papa León XIII, Apostolicae curae, 1896: “Y todos saben que los sacramentos de la nueva Ley, como signos que son sensibles y que producen la gracia invisible, deben lo mismo significar la gracia que producen, que producir la que significan[33].

Papa León XIII, Apostolicae curae, 1896: “Esa forma no puede ser considerada apta o suficiente para el sacramento si omite lo que debe significar esencialmente”[34].

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Exultate Deo”, 1439: “… porque conviene para significar el efecto de este sacramento, que es la unión del pueblo cristiano con Cristo”[35].

Para probar con más fuerza el punto, hay que notar que en todas las fórmulas de consagración en los ritos litúrgicos de la Iglesia católica, sea la liturgia armenia, la liturgia copta, la liturgia etíope, la liturgia siria, la liturgia caldea, etc., la unión de los fieles con Cristo o el Cuerpo Místico está significada en la forma de la consagración. Ninguna de las liturgias aprobadas por la Iglesia ha fallado en significar la unión de los fieles con Cristo.

Estas son las partes de las formas de consagración del vino usadas por los ritos orientales que significan lo que hace la Misa tradicional y lo que la Nueva Misa no hace: la unión y los miembros de la Iglesia

LA LITURGIA DE ARMENIA: “… porque por vosotros y por muchos será derramada en la expiación y el perdón de los pecados”.

Nótese que la unión y los miembros del Cuerpo Místico están significadas por las palabras por vosotros y por muchos en la expiación y el perdón de los pecados”.

LA LITURGIA BIZANTINA: “… porque por vosotros y por muchos será derramada en remisión de los pecados”.

Nótese que la unión y los miembros del Cuerpo Místico están significados.

LA LITURGIA COPTA: “… porque por vosotros y por muchos será derramada en remisión de los pecados”.

Nótese que la unión y los miembros del Cuerpo Místico están significados.

LA LITURGIA ETÍOPE: “… porque por vosotros y por muchos será derramada en remisión de los pecados”.

Nótese que la unión y los miembros del Cuerpo Místico están significados.

LA LITURGIA DE MALABAR: “… porque por vosotros y por muchos será derramada en remisión de los pecados”.

Nótese que la unión y los miembros del Cuerpo Místico están significados.

LA LITURGIA MARONITA: (esta forma es idéntica a la que siempre fue usada en el rito romano)

LA LITURGIA DE SIRIA: “Esta es mi sangre, de la Nueva Alianza, que será derramada y ofrecida para el perdón de los pecados y la vida eterna de vosotros y de muchos”.

Nótese que la unión y los miembros del Cuerpo Místico son significados por las palabras “para el perdón de los pecados y la vida eterna de vosotros y de muchos”.

Como podemos ver, la fórmula de consagración en todas las liturgias católicas significa la unión de los fieles con Cristo o el Cuerpo Místico de Cristo. En la Nueva Misa que dice: “por vosotros y por todos para el perdón de los pecados”, no significan el Cuerpo Místico ya que no todos pertenecen al Cuerpo Místico. Por lo tanto, la Nueva Misa no significa la gracia que la eucaristía produce. Ella no es válida.

Por lo tanto, un católico no puede asistir a la Nueva Misa bajo pena de pecado mortal. Aquellos que persisten en hacerlo cometen idolatría (adoración de un pedazo de pan). Jesucristo no está presente allí. La hostia no es más que un pedazo de pan, no es el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Nuestro Señor. La Iglesia siempre ha enseñado que acercarse a un sacramento dudoso (ya sea en la materia o en la forma) es pecado mortal. De hecho, el Papa Inocencio XI, en el Decreto del Santo Oficio del 4 de marzo de 1679[36], condena la idea que los católicos puedan recibir “sacramentos” probables. Y la Nueva Misa no es solamente dudosa, ella es inválida, ya que no significa la gracia que se supone debe producir. Ella es, en realidad, peor que un servicio protestante; es una abominación, que falsifica las palabras de Nuestro Señor Jesucristo y la fe católica.

Nota: En el momento que escribíamos esto surgieron algunos rumores de que el Vaticano, con el fin de engañar nuevamente a los tradicionalistas con la falsa Iglesia y la falsa Nueva Misa, está planeando corregir el error “por todos” en la forma de consagración. El hecho que el Vaticano vaya a hacer esto demuestra que “por todos” ofrece, como hemos dicho, un significado falso. Si llegaran a hacerlo, un católico debe seguir evitando todas las nuevas Misas bajo pena de pecado mortal, porque la Nueva Misa es, en sí misma, un servicio no católico; todavía faltan en la consagración las palabras “mysterium fidei”, y en cualquier caso la mayoría de los “sacerdotes” que la celebran no están válidamente ordenados (como se demuestra en el siguiente capítulo).
Seguiré luego con la segunda parte de esta refutación...

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